Hoy me desperté temprano: 7:40 am
Cuando decidí despertarme temprano ya eran más de las dos y media de la mañana así que según la alarma inteligente de mi teléfono que calcula los ciclos de sueño esa era la hora optima.
Y teniendo en cuenta que el sol se terminaba de salir a las 8:01 y despertarse sin sol es un poco triste, estuvo más bien. Además lo de los ciclos de sueño parece que funcionó porque, cuando empezó a sonar Another Sunny Day, ya me sentía despierto hace rato.
Pasar de un horario con vagancia de invierno, que me hacía dormir tardísimo y despertarme con culpa cerca del mediodía, a esto, se sintió genial.
Despertarse temprano es ganarle a todo, como tener un reloj mágico que para el tiempo, porque temprano no hay nadie para molestar y uno puede hacer lo que tenga ganas, incluso a las 7:40 todo sigue bastante tranquilo por acá.
En lo que va del tiempo, me lave la cara con agua fría, relajé mi cuello y garganta, respiré, guardé vajilla lavada de anoche, hice jugo de naranja exprimido (y lo batí con un batidor que me regalaron para mi cumpleaños para experimentar…), dos tostadas integrales, un té de manzanilla y dejé agua en un termo para aliviar el desayuna al resto de la familia.
Mientras desayunaba miré fotos de Instagram a manera de sentirme conectado con el resto del mundo y agradecer las posibilidades de vivir un día nuevo. Es algo interesante para una rutina mañanera y tengo ganas de seguir gente de más paises.
Y hasta tuve tiempo para pensar y escribir este post. Todo antes de las nueve.

Trataré una vez más de mantener el hábito y después les cuento.