Estamos comenzando el segundo día del año dos mil siete. Hace 365 días me encontraba en un enero de proyectos, un enero donde estaba aprendiendo mil cosas sobre una de mis mayores pasiones, que es hacer cine, mientras filmaba una suerte de opera prima conocida como TechnoFighter Cero. Fue un mes duro, pero increíble del que guardo muy buenos recuerdos. Con esa película, aunque en un principio parecía que íbamos a terminar odiándonos, conocí mucho mejor y afiance mis lazos con mi queridísimo Moncho, con Ari y con Sofu. También conocí a la copada familia de Moncho y les invadí su casa, entre otras, pero todo salió muy bien.
En febrero estaba como loco con Sofita me acuerdo, es una persona a la que le he contado eso que nadie mas sabe (o que saben tres nomas) y ella ha hecho lo mismo conmigo, conseguimos una confianza que pocas veces se ve y pasamos un montón de momentos juntos y charlas lindas por msn y por teléfono (ella fue quien me inicio en esto de hablar por teléfono). Embobados, creímos que nada iba a poder alejarnos ya y que nuestra relación no tenía clasificación alguna. Gracias a que vive en la loma del orto también empecé a viajar en transporte público solito a lugares cada vez más lejanos.
Pero aparte de lo lindo de Sofi, también llego lo peor, de la mano de las materias que tenía que rendir, donde me jugaba el año. La repetición me alcanzó y llegó a agarrarme pero a último momento, y con herramientas de dudosa integridad moral, logré escapar.
Marzo me encontró con muy pocas esperanzas de que algo saliera bien. No era complicado ver mi rostro lleno de lagrimas, o tal vez si, porque pasaba mucho tiempo lamentándome a solas.
Sabía que no había aprobado las materias del colegio y, que por eso, este sería un año horrible, sin teatro, sin canto, sin piano y sin todas las cosas que me hacían feliz, sería un año de un vacío inmenso.
En abril empecé a laburar como diseñador web remunerado mientras me acostumbraba a mi sufrimiento. Esta chica Sofía me empezó a reprochar que no hablábamos más y de a poco os alejamos de eso que nunca se iba a acabar.
En mayo nos juntamos un día en lo de Dai con Leo, Emi y, no me acuerdo bien quienes, pero lo importante es que estaba Lushley y, con ella, nos sacamos muchas, pero muuuuchas fotos re lindas y armamos nuestro fotolog de a dos: Lulilu y Gator
Por esas casualidades de la vida conocía a Oly, que se ocupó de alegrarme y ponerme mal por un lindo tiempito.
Y cuando terminaba este mes vino alguien genial a llenarme un poco el vacío este de mi corazoncito: Mi segundo perro, Tapp, que en ese entonces se llamaba Chorlo Saddler Pampulo.
En junio nos reunimos con Pablito “Sigourney” Negro, John “Manteca Kesman” Frende, Gasón “Gator” Gordon, Leonardo “Graham” Blando y Vale “Váquerot” Maffud para convertir a Fiambrín en una banda completa, de esas que enchufan sus insturmentos y ensayan en salas de ensayo.
También tuve un cumpleaños malísimo en el que me di cuenta una vez más que no hay nadie en este mundo que me quiera como Pablito y, si no fuese por toda la cuestión sexual, yo estaría tal vez por encima de su novia en reciprocidad.
No sé si fue en Junio, o antes, pero durante una clase de Economía, los chicos empezaron a hacer chistes sobre mi dudosa aprobación y me dolió tanto que se me hizo un nudo en la garganta y no lo pude disimular y me largue a llorar ahí, enfrente de toda la clase, ya no aguantaba más eso de ser el que aprobó por la buena onda de los directivos. A mi me habían dado una gran oportunidad y yo estuve dando lo mejor de mí durante todo el año para hacer que eso valiera la pena, pero mis compañeros no me apoyaban en general y no tenía ninguna actividad donde ir a ser feliz, todo se estaba transformando en una gran cagada.
CONTINUARÁ…
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